[10/11/2006] Este decálogo de anécdotas ha sido inspirado en hechos reales vividos directamente o indirectamente por mí, a los que he sometido a una deformación humorística que haga más entretenida su lectura y menos áspera su conclusión.
La primera anécdota está escrita en segunda persona para implicarte más en la historia, pero prefiero que sean vuestros comentarios los que me guíen para escribir las siguientes. Podéis indicarme si preferís que la narración se escriba en primera, segunda o tercera pesona. Y por supuesto, también podéis realizar críticas que mejoren esta serie de relatos.
A medida que, a través de vuestras indicaciones, vaya concluyendo las anécdotas, las iré subiendo. Confío publicar cada viernes una nueva anécdota.
Espero que nadie se sienta aludido ni perjudicado en estas anécdotas. Si fuera así le pido mil disculpas, nunca fue la intención.
El objetivo de este decálogo es reírnos un poco de nosotros mismos y compartir experiencias.
Para que esta iniciativa tenga éxito, es imprescindible que participes aportando tus propias anécdotas y tus propios artículos, para así poder sentirnos algo menos solos en la red.
Índice del decálogo de anécdotas:
- Anécdota nº 1: El cuñado de Javi lo puede hacer más barato
- Anécdota nº 2: ¿Consultor? ¿Y eso qué es?
- Anécdota nº 3: Las horas extras
- Anécdota nº 4: ¡Rápido, rápido, rápido...!
- Anécdota nº 5: Consultor joven y consultor viejo
- Anécdota nº 6: Una pesadilla de locura
- Anécdota nº 7: Una conocida inesperada
- Anécdota nº 8: El arte de la consultoría según Tarantino
- Anécdota nº 9: Sinceridad vs Simpatía
- Anécdota nº 10: ¡Oye! que han llamado lo de Google